1 de enero de 2013

Las parrandas de barrio en Remedios.

Durante meses los habitantes de Remedios, poblado ubicado en el centro-norte de la isla, trabajan en la construcción de carrozas, paredes luminosas y fuegos artificiales para la competencia que cada 24 de diciembre enfrenta a los barrios de San Salvador y El Carmen, en un duelo donde el pueblo decide el vencedor.
Desde muy temprano el día 24, las calles de Remedios se llenan de vendedores de pan con lechón, uno de los sándwiches preferidos de los cubanos. Es, además, un tentempié ideal para alimentarse sin detener la fiesta, que dura toda la Nochebuena hasta el amanecer e incluso más.
Desde todo el país viajan personas para ver la fiesta y, con ellas, los dueños de estas atracciones infantiles itinerantes. Son juegos fabricados artesanalmente, ya que en Cuba no existe una industria que los produzca. Están toscamente construidos, pero la imaginación de los niños parece infinita.
El primer gran duelo es el de los fuegos artificiales. Quien no tenga sombrero corre a comprárselo porque caerán de cielo miles de cohetes voladores y granadas de los morteros, casi todos ya explotados. Por si acaso, los lugareños buscan protección debajo de los portales y de los árboles del parque.
El otro gran duelo entre barrios es el del "trabajo de plaza", una enorme pantalla de madera con luces en movimiento. Esta es la del barrio de San Salvador, consume 350 kV, tiene 90 m de alto, 15 km de cable y 16 mil bombillos de luz, cada uno de ellos pintado a mano porque en Cuba no existen de colores.
Las carrozas de los barrios, construidas en madera y papel maché, recrean caballos y leones de tamaño natural. Traen una gran cantidad de luces y bellas muchachas completan la obra. Esta, por ejemplo, fue pensada por un diseñador del Instituto Superior de Arte de Cuba.

Es Cuba: la música no podía faltar. Esta es la más antigua de las tres fiestas nacionales, nacida en 1820. Este año, especialistas de la Dirección de Patrimonio Cultural visitaron Remedios para evaluar la posibilidad de declarar las "parrandas" como Patrimonio de la Nación.
El 25 de diciembre, a media mañana, las calles del pueblo se llenan de niños en busca de fuegos artificiales que no hayan explotado para continuar la fiesta de detonaciones y colores. Es la única posibilidad de obtenerlos, porque en Cuba no se venden al público ni siquiera durante las fiestas navideñas.
Durante meses los habitantes de Remedios, poblado ubicado en el centro-norte de la isla, trabajan en la construcción de carrozas, paredes luminosas y fuegos artificiales para la competencia que cada 24 de diciembre enfrenta a los barrios de San Salvador y El Carmen, en un duelo donde el pueblo decide el vencedor.
Notas y fotos recibidas por correo electrónico de Arro.